La conciencia de Krishna fue traída a occidente por mi maestro espiritual A.C. Bhaktivedanta Swami Prabhupada, quien, sin lugar a dudas, vino a salvar la vida de muchos occidentales, quienes, como yo, estábamos destinados a un rotundo fracaso en esta vida.
Srila Prabhupada no era un farsante, y probablemente por esa razón, sólo inició cerca de diez mil discípulos alrededor del mundo. En todo México yo no se si somos cincuenta o cien sus discípulos, y eso en realidad representa un verdadero privilegio. A mi me inició en Mayapur, una pequeña población de pescadores, que se haya situada en West Bengala, India.
Srila Prabhupada solía decir que Bombay (ahora Mumbay) era su sitio para hacer negocios, Vrindaban era su hogar, y Mayapur era su lugar predilecto de peregrinación. Yo nunca soñé con ir a ese lugar tan remoto de mi país, y ahí recibir iniciación en la vida espiritual de manos del más poderoso yogui del siglo XX.
Yo en realidad no estaba preparado para recibir la iniciación, sólo fue debido a la misericordia sin causa de mi maestro espiritual que durante el Gour Purnima de 1977, unos meses antes de que él muriera, yo recibiera mi nombre espiritual, Astika das. En ese momento dejé todas mis aspiraciones mundanas: tener éxito económico, disfrutar la vida sexual, tener reconocimiento social, y acepté de lleno que soy una alma espiritual (aham brahmasmi) y que por lo tanto nada tengo que ver con El Tecnológico de Monterrey, donde encabecé la primera revuelta estudiantil, o con mi siempre pospuesta carrera de escritor, en una palabra, en aquella reunión de vaisnavas de todo el mundo, en la que, al igual que yo recibían la iniciación en la vida espiritual, hombres y mujeres, en su mayoría muy jóvenes, yo ya era de los maduritos, pues a la sazon debía andar frizando los treinta y cinco.
Pero más vale tarde que nunca. Srila Prabhupada coincidía con el refrán mexicano que dice: "chango viejo no aprende maroma nueva", y por esa razón siempre prefería las audiencias formadas por jóvenes. Sin embargo, para el Señor Krishna, la Suprema Personalidad de Dios, no hay ningún impedimento, y gracias a ello fue posible que un hombre ya entrado en años, caprichoso, terco, y sin mucha inteligencia, fuera capaz de acercarse a un conocimiento tan elevado como lo es el bhakti yoga.
En los sastras (sagradas escrituras de la India) se afirma que por la misericordia de Krishna uno encuentra un maestro espiritual -guru- fidedigno, y que por la gracia de ese maestro espiritual fidedigno uno puede acercarse a Krishna. En 1977, en Mayapur, India, dejaba mi identificación karmática de Oscar J. Rodríguez, y me convertía en Astika das, nombre que significa "aquel que cree en Dios." Continuara.
domingo, 6 de enero de 2008
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